El CD llega a su 25 aniversario con el MP3 pisándole los talones
Cumple 25 años, y los más agoreros aseguran que no superará la treintena. Pero ahí sigue un cuarto de siglo después, proyectando su haz de luz sobre la música, fotografías, vídeos y miles de millones de datos.
En agosto de 1982 comenzaba en una fábrica de Alemania la producción y edición de los primeros «compact discs» (CD) de música. Philips lanzaba al mercado un producto en medio de la incertidumbre, y que más tarde revolucionaría el mundo de la música y la informática. «A principios de los 80, nunca habríamos pensado que un día la industria de la informática y la de la música optarían por el CD para almacenar el creciente volumen de información, de programas y de películas», asegura el ingeniero Piet Kramer, que participó en el desarrollo del nuevo formato.
Atrás quedaban años de investigación conjunta con la compañía japonesa Sony. Inicialmente, Philips desarrolló la idea de registros digitales de imágenes y sonido, es decir un «videodisco», pero la idea no cuajó entre los consumidores. Ante este fracaso, los ingenieros de Philips se centraron en producir un disco más pequeño destinado únicamente al sonido. Así nació el CD.
Policarbonato y una capa refractante de aluminio (para prolongar su vida) en un disco de 120 milímetros de diámetro para almacenar lo que queramos. La luz del láser (de nuestro lector) se proyecta sobre el disco y accedemos a un inmenso y casi inabarcable mundo de información. La tecnología en la que se basa se extendió a nuevas aplicaciones, como el CD-ROM y el DVD en una revolución continua.
«Sinfonía alpestre», de Richard Strauss, o los valses de Chopin fueron los primeros discos. Se apostó por editar música clásica, dirigida a un público limitado. Las compañías no querían arriesgar aún con artistas consagrados. El director de orquesta Herbert von Karajan fue un gran valedor del nuevo formato y así lo promovió en sus primeros años de vida.
«The Visitors», de ABBA, por entonces unos verdaderos rompedores, fue el primer disco de un grupo que movía a grandes masas. El éxito fue limitado. La alternativa final llegó en 1985, cuando la banda de rock británica Dire Straits presentó su álbum «Brothers in Arms», editado íntegramente en formato digital. Un millón de ejemplares vendidos fue el resultado. El futuro de la música -ahora ya sí- pasaba por el CD. En todos estos años se han vendido más de 200 mil millones de discos.
En los 90 el disco compacto había acabado prácticamente con otros soportes hasta entonces muy populares como el casette o el vinilo, convertido en pieza de museo y pasión de melómanos empedernidos.
¿Días contados?
A pesar de sus años de éxito, la amenaza se cierne sobre el homenajeado. Las ventas de CD retroceden cada día, como lo demuestra la famosa crisis de la industria discográfica. Los MP3 y iPods amenazan al ya clásico formato.
Según datos de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI en sus siglas en inglés), las ventas de música digital podrían suponer un 25% del total en 2010. Para Paul Solleved, portavoz de la organización holandesa de la industria del entretenimiento, «el CD ha sido reemplazado por las descargas de música y por el MP3, pero creo que el CD siempre tendrá cabida en la industria». Todo pasa muy deprisa en el mundo de la tecnología. En cualquier caso, felicidades.
